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Hombres: los cambios que llegan a partir de los cincuenta


Si de comparar se trata, en algo se parecen la andropausia y la menopausia: en la declinación hormonal. Esto bien se sabe, pero no mucho más, en parte porque a los hombres -según dicen los especialistas- a menudo les cuesta hablar de su etapa de climaterio. Las estadísticas indican que no todos la atraviesan: "Se calcula que el 5% de los hombres de entre 40 y 60 años, el 20% de entre 60 y 80 años, y hasta un 35% de los de más de 80 años pueden verse afectados por la andropausia", dice el doctor Carlos Nolazco, coordinador del consultorio de Climaterio Masculino que funciona desde comienzos de este mes en la División Urología del Hospital de Clínicas, a cargo del profesor Osvaldo Mazza.
Allí se escuchan frases como éstas: "Mi mujer dice que ronco cada vez más"; "me cuesta mucho bajar la grasa abdominal"; "me irrito por cualquier cosa: si me encierran con el auto, si no encuentro las llaves...." Es que, al final, "los años se me vinieron encima..."
La andropausia está definida por el conjunto de cambios físicos, psíquicos e intelectuales que ocurren en el adulto mayor como consecuencia de alteraciones hormonales. En las mujeres, la menopausia "se presenta bruscamente, por el cese de la menstruación. En los hombres, los cambios son lentos, insidiosos, a veces imperceptibles. Además, en la menopausia finaliza la posibilidad de lograr un embarazo en forma natural; en cambio, el hombre adulto mayor preserva su capacidad fecundativa hasta los 80 o 90 años".

El rol de la testosterona

Las hormonas masculinas, también llamadas andrógenos, son las responsables del desarrollo de los caracteres sexuales secundarios: "La hormona masculina por excelencia es la testosterona , secretada principalmente por los testículos a partir del desarrollo sexual, y a ella se suma otra de vital importancia: la DHEA", explica el doctor Nolazco.
En el hombre desarrollado existen cuatro tipos diferentes de testosterona: la unida a la globulina, la unida a la albúmina, la testosterona libre y la biodisponible, que es la suma de la libre y la unida a la albúmina.
"A partir de los 50 años, y probablemente por envejecimiento testicular, en muchos varones se observa una disminución de los valores sanguíneos de testosterona biodisponible -agrega el especialista-. Esto se relaciona con los cambios físicos y psicológicos que ocurren a partir de esa edad."
Los estudios internacionales indican que esta disminución hormonal se produce en una proporción del 1% anual; a los 80 años, los valores son un 60% más bajos que a los 25. A esto se suma el descenso de otras hormonas, como la melatonina (hecho muy relacionado con los trastornos del sueño), la DHEA y la hormona de crecimiento.
"Además del envejecimiento testicular, los factores que influyen en las alteraciones hormonales son los genéticos, el índice de masa corporal, el stress físico o psicológico, la arteriosclerosis y el tabaquismo", dice Nolazco.
El resultado es una serie de síntomas que van desde la irritabilidad o la depresión hasta la falta de deseo sexual y las erecciones tardías. Incluso -y siguen las frases- los varones dicen cosas similares a las que expresan las mujeres: "Ahora que los chicos se fueron de casa estoy más triste y me deprimo a menudo".

Opciones terapéuticas

La suplementación de testosterona es el tratamiento indicado para los pacientes en andropausia. Hasta el momento, esta suplementación hormonal se realiza en forma oral o intramuscular, aunque "ninguna de ellas es ideal. Suelen producirse picos hormonales no beneficiosos, que requieren de un control muy estricto".
Según Nolazco, "la mejor forma de aportar testosterona es mediante el uso de parches, para la piel o el escroto, que liberan niveles fisiológicos de hormona en forma lenta". Esta forma de administración aún no se encuentra disponible en el país, pero en poco tiempo se podrá adquirir, ya que la industria farmacéutica está a punto de lanzarlo. Otro producto para el tratamiento del climaterio masculino es la DHEA, administrada en forma oral, siempre bajo prescripción médica.
La suplementación hormonal "restaura el deseo y la potencia sexual, mejora la eyaculación, preserva la masa ósea, previene fracturas, aumenta la masa muscular y el bienestar psicofísico". Pero, para iniciar el tratamiento, "es importante descartar la posibilidad de que exista cáncer de próstata oculto, asintomático, ya que el tratamiento androgénico puede despertarlo (no causarlo) -advierte el urólogo-. Para ello se realiza un examen de tacto rectal, el estudio de antígeno prostático específico y, si es necesario, algún otro estudio diagnóstico". Claro que, si el deseo es aliviar, hay que decidirse a hablar del tema. Y consultar en forma temprana.
INFORMACION: Diario La Nación

OPINIÓN: 10 razones para darle la bienvenida a los 50 años


La lista de mujeres y hombres poderosos mayores de 50 años que están en su mejor momento es muy larga. Es probable que Brad Pitt, Rita Wilson, Oprah Winfrey, Janet Napolitano, Daniel Day Lewis, Meg Whitman y sus muchos, muchos pares rindan testimonio de algunas de las ventajas de cumplir 50 años.

1) Puedes olvidarte de los anticonceptivos. 
Probablemente, aunque es biológicamente posible que muchas mujeres se embaracen después de los 50, en general es mucho más difícil y menos probable: las mujeres mayores de 50 años presentan solo el 0.01% de los partos.
Claro que los hijos que ya tienes probablemente son adolescentes. Muchas mujeres como Michelle Obama, que eligieron tener hijos a los treinta y tantos, llegarán a los 50 con hijos adolescentes y podrían estar haciendo frente a todo el estrés, la angustia y las dificultades de criar a un hijo adolescente. ¿Qué sigue? ¡La colegiatura de la universidad!
2) Te sientes perfectamente conforme con quedarte en casa un sábado por la noche.
Cuando tenías veintitantos años, tal vez te sintieras incómodo —culpable o tal vez ansioso— si pasabas una noche de sábado vestido con unos pants, sentado en el sofá en vez de salir a socializar. Actualmente, ya sea que estés casado o soltero, tal vez tengas menos energía pero sabes que pasar una noche de fin de semana en casa no implica que tu vida social esté condenada.
3) Sí, hace calor aquí… se trata, después de todo, de los bochornos. Pero está bien.
Aunque la menopausia puede durar hasta 12 años, la ventaja es que no tienes que lidiar con la menstruación. Nunca más. Sin mencionar el síndrome premenstrual, los quistes, los fibromas o el embarazo en edad avanzada que mencionamos antes. La depresión es menos común después de la menopausia. Además, no hay nada como tener un bochorno en un día frío.
4) Después de 50 años, ya sabes quién eres.
Como dijo Michelle Obama a la revista Paradea mediados del año pasado, cuando habló de cumplir 50 años: "Nunca había sentido tanta confianza en mí, ni había tenido tan claro quién soy como mujer". Muchas personas dicen que los cincuenta fueron su mejor década, porque sabes qué quieres personal y profesionalmente, y sabes —al menos mejor que cuando tenías veinte o treinta— cómo obtenerlo si es que no lo has hecho.
5) No es demasiado tarde para cambiar de rumbo.
Cada vez más personas mayores de 50 años reavivan su carrera y se reinventan en profesiones que tal vez sean más compatibles con sus pasiones. El grupo sin fines de lucro Encore.com está dedicado a ayudar a profesionistas a encontrar su "segundo acto" y señala que casi nueve millones de personas de entre 44 y 70 años reciben paga por hacer trabajos que combinan su pasión personal con un fin social.
6) Nunca dejas de aprender. Aunque en la relación tradicional entre mentor y pupilo la persona mayor y más experimentada asume el papel de maestro, el que todos tus mentores se hayan retirado no quiere decir que no tienes nadie más de quién aprender. Recientemente se ha puesto de moda el que personas nacidas en el nuevo milenio enseñen cosas relacionadas con la tecnología a la gente mayor y los mantengan actualizados y activos. Algunas empresas implementaron programas de "tutoría inversa" que están diseñados para emparejar a empleados más jóvenes con empleados mayores.
7) Duermes menos… por lo que puedes hacer más.
Los estudios han demostrado que la gente necesita dormir menos conforme envejece, lo que les deja tiempo de sobra para ir a correr, trabajar en algún proyecto o hacer cualquier otra cosa que tus colegas de veintitantos no hacen por dormir siete horas adicionales a la semana.
8) Puedes envejecer con gracia si quieres.
Si te empiezan a salir canas, puedes presumirlas y puedes estar orgulloso de tus líneas de expresión . Pero si tus patas de gallo u otros signos de los 50 años bien vividos te molestan, hay más opciones que nunca para solucionarlo y conllevan menos estigmas. La Sociedad Estadounidense de Cirujanos Plásticos reporta que los procedimientos de rejuvenecimiento facial mínimamente invasivos como el Botox, el Juvederm, las exfoliaciones químicas y otras cosas parecidas han alcanzado una popularidad insólita. También se han popularizado las cirugías de párpados y los estiramientos faciales.
9) Eres tu propio meteorólogo.
La ciencia médica ha debatido desde hace tiempo que el dolor en las articulaciones puede predecir la lluvia inminente, pero este viejo chiste puede tener algo de verdad. Los  médicos están convenciéndose de que quienes padecen artritis, artritis reumatoide, fibromialgia y daños en los nervios de las rodillas, codos y otras articulaciones —que son más comunes conforme envejeces, desde luego— pueden sentir los cambios ambientales.
10) ¡No tienes 60 años!
Suficiente, ¿no?
Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Peggy Drexler.

La crisis de los 50, ¿la juventud de la madurez?


¿Has cumplido ya los 50 años? Si es así, felicidades. Esto quiere decir que, en la mayoría de los casos, has vivido una gran cantidad de experiencias y has alcanzado una madurez envidiable. Sin embargo, los 50 años también pueden traer consigo una serie de problemas/preocupaciones/reflexiones. Estamos hablando de la conocida «crisis de los 50». Y es que cerca del 82% de los hombres sufren andropausia al llegar a los 50 años, mientras que en ellas también ocurren cambios significativos a todos los niveles.
La crisis de los 50 no es solo cosa de hombres que se compran un coche deportivo o una bici de montaña. La mayoría de las mujeres se ven en la tesitura de afrontar unos cambios hormonales importantes. Además, cuando en una casa, la «crisis de los 50» se junta con la de la adolescencia… ¡Se multiplican los problemas!
«Los 40 son la edad madura de la juventud. Los 50 suponen la juventud de la edad madura».
-Victor Hugo-

La «crisis de los 50» y ser mujer

Escribe Jill Shaw Ruddock en su libro «The Second Half of your Life» que, llegados los 50, las hormonas que lo han regulado todo empiezan a batirse en retirada, provocando cambios en la mujer. Esto se manifiesta a través de ansiedad, cambios de humor, insomnio, palpitaciones, desilusión y ganas de llorar.
Mujer preocupada
Cumplir los 50 años, para ellas, puede ser algo así como subirse a una montaña rusa. Durante la «segunda mitad de la vida», ellas llegan al final de la etapa fértil (menopausia) en cuanto a la reproducción se refiere. En este sentido, señalar que la palabra menopausia viene del griego «mens», mensualmente, y «pausi» que significa cese.
Los tiempos han cambiado. En épocas anteriores, cuando una cumplía 50 años, lo normal es que los hijos ya estuvieran emancipados. Ahora la realidad puede ser bien distinta para algunas familias. Tener a los hijos en casa puede hacer que «los cambios de los 50» supongan desafíos mayores.
Me cuenta una buena amiga de 52 años que un día se levantó de la cama y se miró al espejo. No se reconocía. Al disminuir el nivel de estrógenos, la piel había perdido elasticidad y firmeza. Su pelo se había vuelto más fino y frágil.
Pero no todo está perdido, de hecho puede que nada o muy poco lo esté. Los 50 de ahora tampoco son como los de antes en muchos sentidos. Pensemos, por ejemplo en Monica Bellucci, que suena y con fuerza como «la nueva chica Bond». Por otro lado, al llegar a los 50, una mitad de siglo nada más y nada menos, las voces de la duda dentro de la cabeza se acallan. Las mujeres aumentan la coherencia entre la imagen que proyectan y quienes son en realidad, volviéndose más creativas y ambiciosas. Pasada la barrera, que supone una crisis en muchos casos, muchas vuelven la mirada hacia el futuro con una ilusión renovada.

Crisis de los 50 y andropausia

8 de cada 10 hombres sufren andropausia, algo así como la menopausia masculina. La andropausia también coincide con la crisis de la mediana edad en el hombre. Algunos signos identificables de la andropausia son los siguientes:
  • Disminución del deseo sexual, disminuyendo la función eréctil.
  • Sequedad del cabello y piel.
  • Aumento de la grasa corporal y de la sudoración.
  • Debilidad muscular e insomnio.
  • Mayor irritabilidad o ansiedad.
  • Alteración en la composición de los huesos. Disminuyen los minerales necesarios para fortalecer los mismos.
El hombre, al llegar a los 50, puede perder interés en completar proyectos que antes le entusiasmaban. Asimismo, puede tener la sensación de ser incapaz de generar nuevas ideas y estar menos predispuesto a competir con otros hombres. Además, no es rara una bajada circunstancial en los niveles de autoconfianza, tenacidad, dinamismo, etc. Esto puede provocar una sensación de intranquilidad, nerviosismo o irritabilidad.
Los hombres se vuelven más propensos a desarrollar estados depresivos cuando alcanzan la mitad de siglo: acumulan más papeletas para que su tristeza y apatía se apodere de ellos. Ojo, estamos hablando de probabilidad, no estamos diciendo que esto sea siempre así.
Hombre de 50 echándose crema

Al llegar los 50, ¿perdemos juventud?

Lo que parece claro es que la pérdida de juventud aumenta la probabilidad de una crisis vital cargada de ansiedad e incertidumbre. Esto puede hacer que florezcan estos estados depresivos. El hombre no sabe cómo responder a una serie de preguntas existenciales que antes no se hacía; o que sí se hacía, pero sin importarle tanto la respuesta.
Además, se puede producir una identificación con sus propios padres. Es decir, al envejecer sus padres, éstos se hacen más dependientes de sus hijos (que ahora tienen 50 o más años). Será fácil que imaginen o tiendan a pensar que lo que les está pasando a sus padres ahora, les pasará a ellos en poco tiempo. Esta proyección de futuro puede generar mucha tristeza y hacer más profunda la crisis si hay alguna enfermedad degenerativa o crónica en la ecuación.
También, al llegar a los 50, hay una serie de pensamientos recurrentes que suelen aparecer en sus cabezas y no ayudan demasiado. Estos pensamientos pueden ser del tipo «me siento viejo», «nadie conoce ya la música que a mí me gusta» o «con frecuencia la gente joven me trata de señor o señora».
Este tipo de pensamientos se van haciendo cada vez más frecuentes y provocan unas sensaciones de vacío, tristeza e incluso miedo. Así, es importante cambiar estos pensamientos por otros amortigüen la sensación de desorientación que suele aparecer en las crisis o periodos de grandes cambios.
Muchos pensarán que los 50 es una buena edad. Hemos alcanzado una madurez que muchos jóvenes desearían para sí mismos. Otros pensarán que, al pasar el medio siglo, han perdido juventud y energía. Lo que está claro es que no podemos volver hacia atrás y no nos queda otra que cuidar de nuestra salud y disfrutar de la mejor manera de las posibilidades y oportunidades que tengamos; todo ello, con independencia de nuestro año de nacimiento.
Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Francisco Pérez

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Revista La Capital Histórica